El incienso, mensajero de la divinidad, ilumina senderos hacia la plenitud. La mirra, en su pureza ancestral, aclara el camino del alma. Palo santo, con su energía sagrada, libera y armoniza. La ruda, guardiana de la esencia, protege y fortalece. Mientras el romero, la hierba de los sabios, entrelaza dimensiones para despertar la conexión cósmica. En este tapiz aromático holístico, se teje la guía hacia la apertura y protección en el viaje espiritual del ser.
Composición:
Hierbas, resinas, cedro, biomasa de fruta, carbón vegetal, aglutinante natural y sal.